No, el título no hace alusión a ninguna metáfora original de la vida, del amor o de los díficiles e intensas contradicciones de los seres humanos. Hoy mi creatividad ha sido mermada por mi poco talento culinario, y más aún, por mi poca idea de manejarme en los supermercados (quiero pensar que sólo en los húngaros). Sin embargo, no es poca la lección que voy a aprender en el día de hoy. Quizá mañana mi estómago pesará más que mi voluntad, pero de eso ya me ocuparé a su debido tiempo.
Pues si, amigos de lo ameno, he aquí un hombre frente a un dilema. ¿Qué hacer cuando quieres preparar un suculento y sano puré de calabacín, al que vas a añadir una patata porque siempre creiste en el multiculturalismo, y de repente descubres, al quitarle la piel, que el tubérculo tiene un color más bien anaranjado y a no ser que proceda de Chernovil, no tiene pinta de ser una patata ni siquiera por afortunada equivocación?
Lo primero y más importante es abrir la despensa. Conviene cerciorarse que las otras falsas patatas hacen honor a su nombre. Bien, ahora hay 3 batatas en tu repisa, riéndonse en silencio de tu ignorancia, retándo a tu inteligencia. Y piensas. ¿Por qué no seré abuela?Ahora me estaría riendo yo de ellas. Pero no, no eres abuela, ni siquiera una madre novata, eres un simple (muy acertado el adjetivo) estudiante eramus que al parecer quemaste muchas neuronas durante el fin de semana. Y has caído en la facilidad y el gag de confundir una patata y una batata, que para más inri, no sólo se parecen, además se llaman casi igual. Pero, ¿Qué oscura maldad habitaba en el ser que ideó la etiqueta de esta burla de alimentos? ¿Por qué una empieza con P y otra B? Es más fácil si eres francés, porque la patata sería una "pomme de terre". El error es más infrecuente, seguro.
Pero el show must go on. Y ahora qué? Me pregunto, qué hago con mi calabacín cortadito, sanísimo, y mi puerro y el agua a punto de hervir? Sí, podría no echar la Batata (con mayúsculas, como la coyuntura), pero entonces caería en la tentación de desaprovechar la oportunidad que me ha brindado el desconcierto de experimentar eso que llaman "novuelle cousine". Miro de nuevo al objeto. Ya no rie, pero sigue naranja. "Qué demonios!" proclamo de repente, eufórico, sin reparar en la presencia de mi compañera finlandesa de piso, mirándome con ojos de "mi no entender porque tu gritar a falsa patata ", "Voy a cocinar esa batata,voy a poder con ella,la voy a machacar! Vamos, que la voy a hacer puré." Y en esas estamos, esperando a que se ablanden y permitan que se les meta mano.
Un tiempo después, indeterminado, el resultado es una masa uniforme, a simple vista dificil de tragar y más aún de digerir, especialmente cuando mi otra compañera de piso ha llegado, ha saludado, y en cuestión de minutos, un tiempo más que breve, ya tenía cocinado su plato de pasta con gorgonzola, mientras que yo seguía (de)batiendo con ahinco conmigo mismo y también con la batata. Con gentileza me ha ofrecido, y mientras saboreaba su rapido invento, me ha parecido que mi batata multicultural me miraba triste, por descubrir que su final era inminente.
Y esa precisamente ha sido la lección. Apechugar, en una palabra, con lo que venga, y enfrentarse a los problemas cuya solución es uno mismo, y para uno mismo son creados. Posiblemente la batata sea lo de menos.
lunes, 1 de marzo de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
El síndrome erasmus
Una de las peores infecciones que existen en la actualidad es el síndrome erasmus. No sólo es difícil de diagnosticar, ya que se puede solapar con otras afecciones más corrientes de esta, nuestra civilización incivilizada, sino que no existe una cura aparente ni un remedio efectivo (ni siquiera el ya elevado a semidios de la medicina moderna, el tamiflú).
Pero, ¿Cuales son los síntomas de este peligroso modus operandi? Hay varios, y ninguno es más importante que otro. Por separados pueden ser insignificantes, imperceptibles, pero cuando se combinan, el engendro resultante puede ser fatal (para los que están alrededor especialmente).
El más evidente se conoce como "falsa sensación de realidad". No es una alucinación, tampoco el principio de una esquizofrenia. Simplemente consiste en creerse lo que se ve, lo que se vive, y actuar en consecuencia, es decir, como el protagonista de un cuento dónde todo vale, dónde los limites están demasiado lejos como para reparar en ellos. Ni somos Alicia ni estamos en el nuevo país de las maravillas, aunque nos maraville el aliciente de estar en un nuevo país. Pero sería injusto culpar sólo a los estudiantes descarriados que caminan, en algunos casos pastan, por la senda del erasmus. Es preciso recordar el daño de esa señora que antaño fue Paul Mcartney, cuando escribió "Let it be". Ese Déjalo estar o ser (nunca se me dio bien identificar y/o usar correctamente los verbos que copulan, pido disculpas) fue una de las causas de este desastre "erasmusniano". Y todo por una mala interpretación, como los nazis hicieron de Nietszche, como el pueblo llano hizo de las doctrinas de la Iglesia. Déjalo estar, es decir, tomálo con calma y afrontalo así, no déjate llevar, es decir, siempre a tope y ya pensaré mañana. Mal, muy mal, porque las prórrogas racionales no sirven cuando se coquetea con la locura, al borde del abismo del desparrame continuo.
Otra afección reconocible, muy ligada con la anterior, lleva el nombre poco acertado de "el peligro del why not". Está escrito en inglés porque es la lengua internacional, del imperio, pero también puede ser hallado como "Pourquoi pas?", "Perché no?" o "Porqué no?". Mi ignorancia y falta de valor me impide escribirlo en húngaro, de nuevo pido disculpas. La situación es la siguiente. Uno borracho, el del enfrente más, Vamos al lío, why not? Hay una fiesta en unas termas, alcohol, música, trajes de baño y muy poca higiene, pero promesas de sexo a raudales, why not? Otra fiesta, esta vez de toallas, poca ropa en general, una chica con serios problemas de personalidad, y decenas de hombres dispuestos a compartir esos labios (sólo los de arriba, gracias a la mediación de la amiga santa que vela por ella), Por qué no besar a más de 10 integrantes de la fiesta, todo en un tiempo récord? Si bien esto es un caso extremo, y no sucede todos los días, es un ejemplo del riesgo de actuar sin meditar. Suma y sigue. Una barra de bar, un chico apoyado, más bien aburrido, unos aperitivos salados, como unos palitos de unos 10cm, una desconocida que ve la acción, y que se apresura a él, el palito atrapado por dos bocas, el inminente final del palito,y el premio debajo de las sábanas, un tiempo más tarde. Why not? Y las palabras, el lenguaje verbal, restado, ninguneado por su ineficacia.
Alguno podrá defender lo anteriormente mencionado en el argumento de "es sólo un año", o "aprovechar la oportunidad". Yo he optado por retirarme a mi cueva, y sin pretender llamar la atención, ni creer que soy algo más de lo que me corresponde, me he propuesto retratar aquello que me parezca digno de ser compartido en esta comunidad virtual, para ti, para mí, porque ya sólo por sí mismo vale la pena. Why not?
Sólo queda concluir, y qué mejor manera que hacerlo desde la experiencia del tiempo, de los años vividos en circunstancias distintas, a veces adversas, de alguien que me ha enseñado mucho. Mi abuelo, que un día acertó a enseñarme unas sabias palabras.
Haz lo que quieras, pero piénsalo antes.
Pero, ¿Cuales son los síntomas de este peligroso modus operandi? Hay varios, y ninguno es más importante que otro. Por separados pueden ser insignificantes, imperceptibles, pero cuando se combinan, el engendro resultante puede ser fatal (para los que están alrededor especialmente).
El más evidente se conoce como "falsa sensación de realidad". No es una alucinación, tampoco el principio de una esquizofrenia. Simplemente consiste en creerse lo que se ve, lo que se vive, y actuar en consecuencia, es decir, como el protagonista de un cuento dónde todo vale, dónde los limites están demasiado lejos como para reparar en ellos. Ni somos Alicia ni estamos en el nuevo país de las maravillas, aunque nos maraville el aliciente de estar en un nuevo país. Pero sería injusto culpar sólo a los estudiantes descarriados que caminan, en algunos casos pastan, por la senda del erasmus. Es preciso recordar el daño de esa señora que antaño fue Paul Mcartney, cuando escribió "Let it be". Ese Déjalo estar o ser (nunca se me dio bien identificar y/o usar correctamente los verbos que copulan, pido disculpas) fue una de las causas de este desastre "erasmusniano". Y todo por una mala interpretación, como los nazis hicieron de Nietszche, como el pueblo llano hizo de las doctrinas de la Iglesia. Déjalo estar, es decir, tomálo con calma y afrontalo así, no déjate llevar, es decir, siempre a tope y ya pensaré mañana. Mal, muy mal, porque las prórrogas racionales no sirven cuando se coquetea con la locura, al borde del abismo del desparrame continuo.
Otra afección reconocible, muy ligada con la anterior, lleva el nombre poco acertado de "el peligro del why not". Está escrito en inglés porque es la lengua internacional, del imperio, pero también puede ser hallado como "Pourquoi pas?", "Perché no?" o "Porqué no?". Mi ignorancia y falta de valor me impide escribirlo en húngaro, de nuevo pido disculpas. La situación es la siguiente. Uno borracho, el del enfrente más, Vamos al lío, why not? Hay una fiesta en unas termas, alcohol, música, trajes de baño y muy poca higiene, pero promesas de sexo a raudales, why not? Otra fiesta, esta vez de toallas, poca ropa en general, una chica con serios problemas de personalidad, y decenas de hombres dispuestos a compartir esos labios (sólo los de arriba, gracias a la mediación de la amiga santa que vela por ella), Por qué no besar a más de 10 integrantes de la fiesta, todo en un tiempo récord? Si bien esto es un caso extremo, y no sucede todos los días, es un ejemplo del riesgo de actuar sin meditar. Suma y sigue. Una barra de bar, un chico apoyado, más bien aburrido, unos aperitivos salados, como unos palitos de unos 10cm, una desconocida que ve la acción, y que se apresura a él, el palito atrapado por dos bocas, el inminente final del palito,y el premio debajo de las sábanas, un tiempo más tarde. Why not? Y las palabras, el lenguaje verbal, restado, ninguneado por su ineficacia.
Alguno podrá defender lo anteriormente mencionado en el argumento de "es sólo un año", o "aprovechar la oportunidad". Yo he optado por retirarme a mi cueva, y sin pretender llamar la atención, ni creer que soy algo más de lo que me corresponde, me he propuesto retratar aquello que me parezca digno de ser compartido en esta comunidad virtual, para ti, para mí, porque ya sólo por sí mismo vale la pena. Why not?
Sólo queda concluir, y qué mejor manera que hacerlo desde la experiencia del tiempo, de los años vividos en circunstancias distintas, a veces adversas, de alguien que me ha enseñado mucho. Mi abuelo, que un día acertó a enseñarme unas sabias palabras.
Haz lo que quieras, pero piénsalo antes.
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